sábado, 16 de agosto de 2014

KISS: Las Criaturas Del Derroche (Parte 9)


Reunión y separación.

Finalmente, llegó  el momento que todo el mundo esperaba, las dos generaciones de KISSfans tendrían la oportunidad de ver a la formación original de nuevo sobre los escenarios de medio mundo. Nadie sabía en aquel momento lo que sucedía detrás del escenario, simplemente no importaba con tal de ver al grupo que cambio la vida de millones de adolescentes ofrecer un show inolvidable. La prensa estaba volcada en ellos, los shows eran sold out, las nuevas generaciones de músicos admitían su influencia. Todo apuntaba hacia el éxito.

Como siempre, antes de cambiar nuevamente la configuración de KISS hubo que cortar un par de cabezas, en este caso las de Eric Singer y Bruce Kulick que hubieron de admitir la derrota, no podían competir contra semejante monstruo. Nuevamente Simmons y Stanley tenían carta blanca para hacer lo que quisieran. Pero no resultó tan fácil como creyeron que seria. Antes de salir de gira había que testar a los viejos miembros, algo que demostró ser un calvario para el bueno de Tommy Thayer, chico de los recados de Simmons Y Stanley. Peter Criss ya no era ni mediocre como baterista, simplemente ya no sabía como tocarla. Ace Frehley tenía a su favor el hecho de que nunca había dejado de tocar, pero apenas recordaba las canciones. Pánico. Después de unos desastrosos intentos para re enseñar unas cuantas canciones del repertorio clásico del grupo, Thayer logra que suenen medianamente aceptables. Los cuatro miembros se someten a un entrenador personal para ponerse en forma y poder caber de nuevo en sus viejos uniformes. No hace falta ser un genio para intuir que Criss no estaba a la altura y que Frehley tampoco daba la talla. Pero la máquina de hacer dinero esta vez estaba más caliente que nunca y la tarea debía ser llevada a cabo. El público esperaba ansioso y no se pude ser irrespetuoso con la mano que te alimenta.

Doc McGhee era uno de los pesos pesados en el mundo del management, con un pasado oscuro ligado al tráfico de drogas, que había trabajado con Bon Jovi y Motley Crue entre otros. Gracias a él la gira de reunión se llevó a cabo. Con sus ideas a la americana (todo a lo grande) se recurrió a un par de trucos publicitarios para anunciar la esperada reunión. El primero una aparición en los Grammy (esa basura de premios basada en las ventas) con el grupo enfundado en una réplica de sus trajes del “Love Gun” Tour. El segundo una rueda de prensa en un portaviones (!!!) con Conan O’Brian como presentador. Godzilla volvía a rugir.

El primer show de la gira fue en el Tiger Stadium de Detroit ante un estadio lleno de KISSfans que no podían ver lo que sucedía tras el escenario. Lo que en un principio era una reunión de viejos compañeros de grupo pronto se convirtió en una pesadilla para ambos bandos. Los viejos miembros no eran más que otros empleados de Simmons y Stanley, lo que no les hacía mucha gracia, con sus inevitables consecuencias: recelo, falta de compromiso y demás vicios. El tándem Simmons Stanley se sentía más que seguro de que los otros no iban a renunciar a su trozo de tarta, por muy pequeño que fuera, y actuaba como voz dictatorial. Pero incluso en los mejores matrimonios hay crisis y esta vez Gene Simmons se aseguró de que toda la atención recayera sobre él y no dejo de pasar la oportunidad de tomar el control absoluto sobre el merchandising; toallas, condones, féretros, muñecos, peluches… lo que hiciera falta, como en los viejos tiempos, pero a un escala gigantica. Una vez más Stanley se veía ensombrecido por el demonio.

Sobre la gira no hay duda alguna. Uno de los momentos inolvidables para los amantes del Hard Rock clásico, un espectáculo digno y solemne que dejó a los fans extasiados. Poco importaba que Peter Criss y Ace Frehley se comportaran como nuevos ricos paletos y caprichosos tras el escenario. Las salidas de tono de Simmons (escupir a roadies, acosar al personal femenino) ya eran de sobra conocidas y la charla monótona de Stanley sobre las groupies más sobada que una KISSalmohada. Nada impedía disfrutar de KISS en los 90, el merchadising era recibido como si de maná se tratara, los shows eran sold-out. La magia había vuelto.

Hasta que llegó la hora de grabar el álbum de reunión. “Psycho Circus” (1998) es una muestra del arte del ilusionismo propio de los KISS clásicos. Ni Frehley ni Criss tocan en el, solo aportan voces y algún que otro arreglo. Los jefes de KISSlandia no querían pagar ni un dólar más a los hijos pródigos. Tommy Thayer y un baterista de sesión se encargan del trabajo. El resultado es un álbum más malo que la discografía de Georgie Dan al completo. Pura mierda.

Nuevo álbum, nueva gira. Esta vez con un gancho, proyecciones 3D. En cuestión de semanas los fans se hartan de tanta tecnología incomoda a la hora de disfrutar el show. Y en poco tiempo las ventas de entradas descienden. El grupo solo añade un par de temas nuevos al repertorio de la gira de reunión, la gente se aburre. Y las tensiones internas vuelven a aflorar, algo que aprovechó Simmons para desmarcarse una vez más y forzar la máquina de hacer dinero. Esta vez rodarían otra película.

El producto resultante es un film simplemente divertido, lleno de guiños a la historia de los años 70 bastante más aceptable que el resto de comedias adolescentes. “Detroit Rock City” (“cero en conducta” en España) es la resurrección de Gene Simmons el demonio despiadado que necesita más y más dinero. KISS necesita estar presente en todos lados: el cine, la tv, el baño de tu casa… Como no podría ser de otra manera, el resto de los miembros tuvieron que tragar con semejante acto de egomanía. Nada nuevo bajo el sol.

Peter Criss, en su biografía,  lanza al aire una teoría sobre el porqué de la reunión de los miembros originales. Según su versión el tándem Simmons Stanley se dedicó a enviar espías a los shows de los viejos miembros de KISS durante los ochenta para valorar su capacidad musical, esperando como buitres a que algún día los renegados pudieran alcanzar el nivel necesario para regresar a la nave nodriza. Viendo lo sucedido tras el Psycho Circus Tour yo la llevo más allá y me atrevo a decir que lo único que buscaban era una oportunidad para regresar al maquillaje y poder recuperar su status de súper estrellas sin tener que depender de los otros miembros originales. Así de obsceno es el mundo de KISS.

Tras el fracaso aparente del Psycho Circus Tour se anunció una nueva gira, esta vez de despedida. El mundo tendría una última oportunidad de ver a KISS con su formación original. Nadie sabía lo que se tramaba en el KISSbunker, todos dábamos por hecho que el grupo volvería a quitarse el maquillaje y que Bruce Kullic y Eric Singer volverían a sus puestos y que Criss y Frehley se retirarían a sus carreras en solitario. Pues no chavales y chavalas, no fue así. Durante la gira se añadieron temas que no pertenecían a la etapa de la formación original: “Lick It Up”, “I Love It Loud” y “Heaven’s On Fire” volvían a formar parte del repertorio. Ace Frehley volvía a estar consumido por las drogas y Peter Criss veía con asombro como su salario era reducido. Las cosas se pusieron feas. En una ocasión Ace Frehley no llegó a tiempo para un show, de modo que los jefes decidieron preparar a Tommy Thayer para sustituirlo; en el último momento Frehley hizo acto de presencia, saludó al mercenario maquillado como su propio personaje y no dio importancia al asunto. Antes del último tramo de la gira Criss no se sentía disponible para tocar debido al resentimiento y algún que otro problema contractual, fue sustituido por Eric Singer, el mercenario de mercenarios, que adoptó su rol de Catman, algo fácil gracias a que los derechos de imagen del gato ya no pertenecían a Criss debido a una serie de maniobras que parecen divergir según el ponente. Una vez terminado el tour, Ace Frehley abandona la nave definitivamente, cediendo los derechos de imagen del spaceman a cambio de unos cuantos dólares. La reunión se daba por zanjada. O casi.

El siguiente movimiento fue la grabación de un álbum en directo con la orquesta de Melbourne, para el cual recurrieron a Peter Criss otra vez (!!!) y con Tommy Thayer formando parte integral de los KISS del nuevo milenio. Paul Stanley retomó viejos temas como “Forever” para deleitar a las nuevas y despistadas audiencias. Sólo lo escuché una vez y casi me desmayo de lo malo que es.

Finalmente, el ultimo capitulo de Peter Criss en el seno de la banda se escribió durante la gira gira conjunta con Aerosmith. Los miembros del otrora grupo líder del Hard Rock americano, devenidos en grupo para quinceañeras, exigieron la presencia de al menos tres miembros originales del grupo. Como Frehley ya no estaba disponible se llamó de nuevo a Criss, que a pesar de haber sido timado durante la grabación del disco en directo se apuntó a la aventura. Las anécdotas de esta gira son impagables: Stanley rellena su entrepierna cada noche, Joey Kramer los trata como a bufones, los fans no acaban de creer que Thayer se atreva a suplantar a Frehley. Puro Spinal Tap.

Una vez terminada la gira Peter Criss vuelve a casa mientras Simmons Y Stanley deliberan sobre el futuro de la banda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario