lunes, 14 de abril de 2014

Revision: The Raspberries


A lo largo de la historia muchas bandas quedaron atrás, olvidadas por el público, ignoradas por el mainstream, la mayoría de las veces calificadas como “one hit wonders” a pesar de tener a sus espaldas un cancionero sobresaliente. Raspberries son un claro ejemplo. A pesar de ser admirados por artistas como KISS, Bruce Springsteen o Tom Petty, sus discos siguen siendo un placer reservado para unos cuantos. Supongo que el hecho de que la carrera en solitario de Eric Carmen acabara en el callejón sin salida de las BSO ochenteras (Hungry Eyes, Buff!!!) ayudó a enterrar más aun el legado del grupo previo a su “éxito” en solitario, y la falta de reediciones durante décadas tampoco ayudó a solucionarlo. Afortunadamente hace unos años el sello R.P.M. se encargó de poner las cosas en su sitio, reeditando sus cuatro discos en dos compactos cariñosamente editados, facilitando el acceso a una discografía corta, pero merecedora de múltiples escuchas. Este es el momento de escribir un poco de la carrera de uno de los grupos más relevantes a la hora de trazar los origines del Power Pop. Y ese momento comienza ahora mismo.

Eric Carmen, Jim Bonfanti, Wally Bryson, Dave Smalley. Los Raspberries originales.


Los orígenes del grupo los encontramos en Cleveland (Ohio) donde dos bandas locales iniciaban su carrera musical con la intención de emular a sus ídolos de la British Invasion. El primero es The Choir, conocido de sobra por los amantes del 60’s Pop gracias a su hit “It’s Cold Outside”, en el que militaron parte de nuestros protagonistas y Cyrus Erie, con Eric Carmen asomando su cabeza llena de ideas para un nuevo grupo. Precisamente será la disolución de The Choir la que llevó al autor de “All By Myself” a juntarse con Wally Bryson en una nueva formación de Cyrus Eire, que llegó a grabar un 7’’ para Epic. Unos cuantos cambios más de formaciones en ambos grupos dejaron a nuestros protagonistas sin banda y con más ganas de comerse el mundo. Una llamada a Jim Bonfanti y el puesto de batería quedó cubierto, otra llamada a Dave Smalley para cubrir la baja de un bajista y la formación definitiva de la banda queda configurada y comienza a recorrer el circuito de clubs de Cleveland, volviendo locas a las chicas y ganándose una reputación de banda de directo. Tres compositores sólidos, con sonido propio, trabajando codo con codo y dispuestos a pisar fuerte en los hogares de los adolescentes americanos.

Raspberries comenzaron su carrera con buen pie, fichando para Capitol (hogar de los Beatles en USA) de la mano de Jimmy Ienner, productor de sus discos y miembro en la sombra. Su intención era muy clara, llevar el sonido de The Beatles y The Beach Boys a la recién nacida década de los años 70, algo que los situaba en contra de la tendencia Hard Prog que empezaba a dominar las listas de éxitos. En abril de 1972 su primer disco ya estaba en todas las tiendas de discos del país, con el grupo posando desafiante pero amigable desde su portada (adornada con una pegatina del logo del grupo con aroma a frambuesas) y una rodaja de vinilo conteniendo una buena cantidad de hits reminiscentes del mejor pop de la década anterior. Canciones como “Go All The Way” no se componen todos los días y mucho menos alcanzan el #4 en las listas de éxito. A pesar de ser el segundo single del álbum (el primero fue la melosa “Don’t Wanna Say Goodbye”) este tema, junto con la balada “I Can Remember” representan el sonido de los primeros Raspberries: Pop enérgico combinado con baladas de proporciones orquestales. El resto del disco es un cancionero acertado en sus referencias, que a veces se quedan a mitad de camino debido a una producción ansiosa por los temas de Eric Carmen. Afortunadamente, canciones como “Rock & Roll Mama” o “Get It Moving” compensan el exceso de baladismo. Perfecta carta de presentación.

El segundo disco de un grupo que se precie suele ser una maduración de las ideas expuestas en el primero y con “Fresh” (editado unos cuantos meses más tarde que el primer álbum) dejaron claro que la lección estaba aprendida de sobra. Con un par de cambios significativos bajo el brazo (Eric Carmen se pasa a la guitarra rítmica, acaparando todo protagonismo y Dave Smalley se encarga del bajo eléctrico) esta vez se presentan como precursores de Tony Manero, enfundados en traje blanco y camisa negra, sonriendo ante un público ya fidelizado de antemano y un repertorio engrandecido gracias a un Jimmy Ienner que también ha aprendido a manejar el sonido del grupo en el estudio. Pequeños documentales emitidos en televisión muestran a un grupo más decido, más maduro, pero con un sonido que aun mantiene la frescura. El arranque con “I Wanna Be With You” es insuperable; nacida de un pique con Todd Rundgren, que al parecer se atrevió a “inspirarse” en un par de temas del disco anterior para su “Something/Anything” (algo más que discutible) y llevó a Eric Carmen a tomar el riff de “Couldn’t I just Tell You” para componer esta muestra inmejorable de Power Pop. Después de intercambiar instrumentos con Eric Carmen por segunda vez, Dave Smalley empieza a despuntar como compositor y vocalista, “Going Nowhere” es la segunda canción del disco y uno de los temas más destacados de su repertorio, de hecho, lo mejor de “Fresh” son las composiciones a medias entre ambos: “Nobody Knows”, “It Seemed So Easy” son pura orfebrería pop. La influencia Beatle se mantiene, con unos Beach Boys asomando la cabeza en “Drivin’ Around” y un Wally Bryson un tanto vago que sólo entrega un tema, “Might As Well”, pero que vale por dos. Pero Eric Carmen, a pesar de entregar joyas de pop adolescente como “Let’s Pretend”, sigue dominando el sonido con sus baladas barrocas inductoras al llanto y el lagrimeo fácil, y cuando un miembro de un grupo se empeña en destacar sobre el resto, acaban pasando cosas… inevitables.

El tercer disco, “Side 3” es el resultado de un conflicto interno que, en lugar de condenar al grupo a la agonía, lo llevó a un triunfo sobresaliente. La excesiva atención dedicada a Eric Carmen y sus melosas composiciones condujo a los otros dos compositores del grupo, Bryson y Smalley, a una imposición: o se repartían el trabajo o el grupo se quedaría en el limbo de los “one hit wonders”. Dicho y hecho. “Side 3” se abre con el mejor tema del grupo, “Tonight”, mostrando un sonido más endurecido, con The Who y Small Faces en mente y una producción mas afín a las de sus contemporáneos. No hay desperdicio alguno en este disco, all killer, no filler. Los cuatro componentes se muestran seguros, manejando sus instrumentos con soltura y dispuestos a arriesgar. Jim Bonfanti se desata del pop e irrumpe como un baterista dinámico y contundente. Smalley se impone como excelente compositor con temas como “Should I Wait” (joya del Country Pop) o “Hard To Get Over A Heartbreak”. El nada humilde Wally se marca una balada sureña “Last Dance” y recupera un tema de sus primeros años “Money Down”, heredero del mejor Blues Rock británico. Y el bueno de Eric Carmen, consciente de que el resto del grupo comienza a mirarle de reojo se pone la chupa de cuero y aparca casi del todo las baladas (se  busca un hueco para “On The Beach”, balada playera cargada de efectos sonoros innecesarios) para dedicarse al Rock & Roll clásico, entregando “I’m A Rocker” y la tremenda “Ecstasy”, tercer single del álbum, que fue injustamente ignorado por el público. Sin duda el trabajo más completo del grupo.

1974. Las tensiones internas se agravan y Smalley y Bonfanti deciden dejar la banda. Son sustituidos por Scott McCarl, fan de Emmitt Rhodes y Todd Rundgren, y Michael McBride, antiguo compañero de Eric Carmen en Cyrus Eire. Con sangre fresca bombeando desde el corazón del grupo, los nuevos Raspberries publican un disco,”Starting Over”, que, tal y como su título nos indica, pretende ser un nuevo comienzo. Obviamente, la presencia de los nuevos miembros se deja notar y el hecho de que Scott McCarl sea un excelente compositor, además de muy buen vocalista, con un registro muy similar al de John Lennon, da muy buenos resultados. Siguiendo la pauta marcada por “Side 3”, el cuarto y último álbum se ve influenciado por el incipiente Arena Rock, ofreciendo canciones claramente enfocadas al directo. El corte que abre el álbum, “Overnight Sensation”, es un aspirante a hit radiofónico que narra los esfuerzos de un joven compositor para llegar a lo más alto de las listas. Eric Carmen vuelve a ser el líder, el que acapara toda la atención, pero consciente de que los nuevos miembros no deben ser tratados como meros sustitutos. “Play On” es la puesta de estreno de McCarl, todo un clásico del Power Pop en el que se inspiraron miles de bandas. Wally  Bryson se pone chulo y compone “Party’s Over” con Free como influencia. ¿Y qué tal si dejamos que el nuevo batera cante con su voz tan Rod Stewart en “All Through The Night” para darle mayor diversidad al disco? Pues bien, gracias. Esta vez el que se encarga de casi todas las baladas es McCarl, ofreciendo “Rose Coloured Glasses” y “Cry”, siendo Eric Carmen el que firma la que da título al álbum. Un gran disco de Rock 70’s con el Pop como punto de partida.

A pesar del éxito obtenido con esta nueva configuración, Raspberries estaban condenados a la separación y, tal y como él mismo predijo, Eric Carmen inició una carrera en solitario que comenzó prometedora, pero acabó convertida en un reflejo de las tendencias más horteras de los 80.Los ecos de las nuevas generaciones de fans llegaron a sus oídos y en 2004 la banda se reunió nuevamente para ofrecer nuevos shows y, de paso, grabar un disco en directo. No dejes pasar la oportunidad y compra sus discos. Power Pop atemporal.



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