viernes, 6 de junio de 2014

KISS: Las Criaturas Del Derroche (Parte 6)


El cuento del Zorro

Tras el abandono de Peter Criss se iniciaron las audiciones para elegir a un sustituto. En aquellos maravillosos años la idea de sustituirlo por otro baterista suplantando su alter ego de “The Catman”  no entraba en los planes de Simmons y Stanley. Necesitaban un músico desconocido que adoptara la imagen de un nuevo personaje, para evitar la ira de los pocos fans que mantenían en los estados unidos. Además, necesitaban salir de gira a promocionar su peor disco hasta la fecha.

Después de unas cuantas audiciones se decantan por un baterista que demostró ser todo lo que necesitaban en ese momento: energía y técnica perfectamente equilibradas, Eric Carr era el hombre, the man. El hombre no solo tocaba la batería en el estilo de Bonham, también cantaba y sabía componer de verdad. Además, su papel en el grupo sería el de un empleado, algo que favorecía a Simmons Stanley y afectaría directamente a Frehley, que había perdido a su aliado Criss. Tras un par de intentos fallidos surge el alter ego de “The Fox” creado por el propio Carr por ser “muy astuto”. Pronto salen de gira hacia Europa, que seguía conmocionada por el éxito de “I Was Made For Loving You” y Australia, donde “Shandi” era número uno en las listas. 

Eric Carr. Pequeño pero matón.


Precisamente fue en Australia donde KISS vivieron el momento más álgido de su popularidad antes de caer en picado contra los restos de su fama. Recibidos como mega estrellas, no podían salir del hotel sin utilizar helicóptero (!!!) y eran tratados como reyes. E n KISSology Vol.2 podéis ver un documental que refleja lo desquiciado que se sentía el continente gracias a KISS.

El momento de volver al estudio y estrenar al nuevo baterista había llegado. Pobre Eric Carr, no creo que esperara verse envuelto en la grabación de uno de los peores discos de la historia.

Music From “The Elder” (1981)


Gracias a la absorción de Casablanca Records por parte de Polygram, KISS disponían de un nuevo contrato discográfico que les permitiría seguir grabando una buena cantidad de  álbumes sin tener que preocuparse por imposiciones o presiones. Si la compañía hubiera sabido lo que deparaba el futuro de la banda, habría cambiado de parecer, sin duda.

La gestación de “The Elder” es el momento más Spinal Tap de KISS. Actuando a la desesperada por enésima vez, deciden llamar de nuevo a Bob Ezrin, sellando un pacto con el fracaso. Deciden grabar un álbum conceptual siguiendo la idea de Ezrin, apoyado por Aucoin, de demostrar a la crítica que no eran tan malos como se suponía; asistirían al regreso de unos KISS musicalmente superlativos. Esta vez tenían al gran Carr para validar esa afirmación, el hombre tenía una técnica que podía llevarlos a un terreno más “virtuoso”, pero a Ezrin eso no le pareció suficiente. Crearían un álbum conceptual centrado en un borrador de idea que Gene Simmons tenia escrito en alguna servilleta de hotel. Cegado por la cocaína, el gran productor se había asentado en Toronto, y hasta allí volaron Carr, Simmons y Stanley, dejando a Ace Frehley en casa con sus valiums y su polvo de ángel. Pronto las cosas se salieron de madre. Ezrin no se presentaba en el estudio. Simmons y Stanley grababan por separado. El pobre Eric Carr es consciente de que no tiene derecho a opinar y se siente decaído ante semejante situación. Ace Frehley apenas contribuía al álbum, grabando en su estudio casero. Como siempre, Ezrin metió a un par de colegas en el disco. Lou Reed se encargó de un par de letras y un baterista llamado Allan Schwartzberg sustituyó a Eric Carr en un par de temas. El resultado es un disco que apenas suena a KISS, más cercano a un disco malo de Jethro Tull que a un disco malo de W.A.S.P., o lo que es lo mismo: infumable. Por mucho que algunas publicaciones populares se empeñen en reivindicarlo, no hay quien lo agarre. Juzgar vosotros mismos, yo paso.

Una vez publicado el álbum tuvieron que aceptar la cruda realidad. No tenía sentido alguno salir de gira a promocionar un disco que ni ellos mismos disfrutaban. Solo tocarían tres temas del disco en un programa llamado Fridays y un par de playbacks a los que Ace Frehley ni se presenta. Ahora sí que estaban perdidos, muy perdidos.



El hombre del espacio regresa a casa

Una vez finalizada la grabación de “The Elder” Ace Frehley decidió abandonar la nave nodriza. No era un acto egomaniaco como el de Peter Criss, simplemente su adicción era tan aguda que su vida peligraba (si, las drogas hacen daño, chavales) y su carrera musical con KISS también. Nuevamente se intentó disuadir al disidente y se aseguraron de que por lo menos se mantuviera hasta finalizar la promoción de un nuevo álbum. Las cortinas de humo no solo cubrían los escenarios, ya eran parte de sus “estrategias” de marketing.

Creatures Of The Night (1982)


Ahora sí. Por fin KISS se decidieron a grabar un disco de Heavy Metal y abandonar todo ornamento Pop. Su mejor disco desde “Rock & Roll Over”. La portada ya nos avisa, las criaturas del derroche se muestran amenazantes, preparadas para morder a sus presas. Todo el disco es sólido, el cuero negro y las tachuelas vuelven a destellar. El inicio con “Creatures Of The Night” suena contundente, Heavy, muy Heavy. “Saint & Sinner” es el mejor Simmons en mucho tiempo. Eric Carr suena como una apisonadora detrás de su batería tanque, “Keep Me Coming” lo confirma, es el hombre. “Rock & Roll Hell” es una fantasía macabra que suena de maravilla. “Danger” cierra la Cara A con un ritmo endiablado. Sin un single en 1982 aun era difícil hacerse un hueco en las listas de éxitos, y mucho menos sin un MTVideo para acompañarlo. “I Love It Loud” es el hit que necesitaban: contundente y antémico, ideal para corear borracho de litrona en los estadios de medio mundo.” I Still Love You” es una balada propia de la época, mecheros encendidos en el aire incluidos. “Killer” es puro Heavy Metal del bueno, con Simmons haciendo referencias al S&M como en los viejos tiempos. “War Machine” cierra el disco de manera apoteósica dejando un rastro de cadáveres y edificios derrumbados. Esto último es una exageración. El disco fue dedicado al difunto Neil Bogart, fallecido a causa de un cáncer durante la grabación.

Durante la gestación del disco se llevaron a cabo audiciones para sustituir a Ace Frehley a las que se presentaron muchos guitarristas, entre ellos un tal Vincent Cusano, que dejaron algún que otro solo en alguna que otra canción. La realidad era que Simmons y Stanley ya no componían juntos y el productor del disco, Michael James Jackson, decidió invitar a varios compositores para ayudar a la ex pareja a finalizar unas canciones esquemáticas. Robben Ford les regaló un solo para la canción “I Still Love You”, un tal Steve Farris logró colar un solo en el tema titular, Bryan Adams (si, Bryan Adams) compone un par de temas con Gene Simmons… al final es Vincent Cusano el que más colabora en el disco, firmando a medias canciones y colando solos vertiginosos. El puesto vacante de guitarra solista acabó siendo suyo.

Vinnie Vincent, mas alienigena que ninguno


A pesar de haber regresado al sonido de sus inicios, KISS se enfrentaban a demasiados retos. Habiendo cerrado su relación con Bill Aucoin, se encontraban sin manager y tenían que promocionar un disco en el que Ace frehley no tocaba, pero si aparecía en portada. Otra vez los fans acabarían confundidos gracias a las maniobras retorcidas del binomio codicioso. Se rodó un video inolvidable del single “I Love It Loud” en el que aparecía Frehley, hicieron una gira promocional (llegando a España en navidad del 82) por Europa como si nada estuviera pasando hasta que un buen día deciden presentar al nuevo miembro. El mundo entero conocería a Vincent cusano como Vinnie Vincent, el sustituto de Frehley y agitador interno de la maquinaria KISS. Recurriendo a la simbología egipcia para su maquillaje, se embarcaron rápidamente en una gira por los U.S.A. que acabó siendo un desastre. Pero un golpe de suerte quiso que el disco fuera un éxito en Brasil y hasta allí viajaron en verano de 1983 (KISSology Vol.2 lo documenta) para dar un concierto en el estadio Maracaná que supuso el fin de una etapa.

KISS ya no eran KISS. Eran dos miembros originales y dos empleados. Era el momento de afrontar la derrota.


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