Dando la cara
En 1983 las cosas habían cambiado radicalmente para KISS. Sus fans ya no respondían a la llamada de un espectáculo que años atrás enardecía a las masas. Imposibilitados a la hora de competir con grupos de la talla de Iron Maiden, Judas Priest o Van Halen, que habían cambiado de ser grupos teloneros de las criaturas del derroche a ser cabezas de cartel y superventas del Heavy Metal. Por muy bueno que “Creatures Of The Night” fuera, no alcanzaban al público que vivía volcado en las nuevas tendencias. Era la hora de afrontar un hecho doloroso: KISS ya no interesaban, su imagen había pasado de adornar las cajas de cereales a ser algo ridículo y casposo. Estaban clínicamente muertos.
La pregunta estaba en boca de todos: ¿Qué hacer?. Escupir
sangre y fuego, volar sobre el público y demás payasadas no funcionaban, los
adolescentes se habían hecho mayores y no querían perder su tiempo con
espectáculos circenses, la nueva ola del Heavy Metal era la tendencia a seguir
y los grupos del pasado estaban acabados. Solo quedaba una opción, quitarse el
maquillaje
Lo que en su momento se interpretó como un inteligente truco
publicitario, no era más que una señal de rendición. No había alternativa
alguna, o dejaban atrás su imagen superheroica o se retiraban, al fin y al cabo
solo quedaban dos miembros de los KISS que alcanzaron el estrellato. Durante la
grabación de su siguiente álbum se mantuvo en secreto la decisión de lavar la
imagen del grupo. Era el momento de comprobar si realmente eran un grupo o un
espectáculo desfasado.
Lick It Up (1983)
El mismo día de la publicación del disco KISS aparecían en
MTV mostrando sus verdaderos rostros. La cadena que destruyó la música siempre
mostró aversión hacia el grupo, pero la noticia era tan jugosa como para
cambiar de opinión. KISSology Vol.2 documenta ese momento en el que KISS, o lo
que es lo mismo Stanley-Simmons, abandonaban el maquillaje y son recibidos con
los brazos abiertos por las nuevas generaciones de metalheads. La portada del
disco muestra con claridad a los cuatro miembros tal y como eran en ese
momento: dos tipos altos (uno de ellos sacando la lengua) y dos tipos canijos,
uno con mas pelo que un pastor afgano y otro con pinta de prostituta
adolescente. Más feos que pegarle a un padre. Pero el disco no tiene nada de
feo. Todo lo contrario, Heavy Metal 80’s del bueno. All killer, no filler.
Grabado con Vinnie Vincent como miembro oficial del grupo
(en realidad nunca llegó a firmar contrato alguno) y producido de nuevo por
Michael James Jackson, el sonido continua en la línea del anterior, esta vez
con un toque un poco más comercial, pero igual de contundente. Eric Carr
demuestra una vez más que el puesto de baterista debería haber sido suyo desde
el principio. Simmons nos deleita con sus canciones llenas de doble sentido y
se muestra imperativo. Stanley sigue fabricando hits pegadizos. Y Vinnie
Vincent, esa criatura androginoespacial, se muestra como un guitarrista
vertiginoso que lleva al grupo a un nivel de musicalidad más afín a los sonidos
de la época. Las canciones, brutales: “Exciter”,con un solo a cargo de Rick Derringer,
“All Hell’s Breaking Loose”, Fits Like A Glove”, el tema titular, “Gimme More”,
“Young And Wasted”… Excelente.
Para promocionar el álbum se rodaron dos videos para “Lick
It Up”, primer single, y “All Hell’s Breaking Loose”. Ambos muestran al grupo en
un escenario postapocaliptico (que en realidad era una zona abandonada del
Bronx) rodeados de fuegos, calaveras, chicas buenas y chicas malas. Una delicia
ochentera ideal para una maratón el sábado noche. Ayudaron a convertir el álbum
en disco de platino y reforzaron la idea de que KISS podían sobrevivir sin
maquillaje.
Nuevo álbum, nueva gira, nuevos problemas. El primero, salir
al escenario sin maquillaje y enfrentarse a la respuesta del público, que aun
estaba despistado. El segundo, Vinnie Vincent, personaje digno de un libro de
Valle Inclán. El inicio de gira fue en Portugal, ante una audiencia que no
esperaba un show sin maquillaje por culpa de una promoción errónea. Salieron
del paso y de paso pararon en España para su primer concierto en territorio español.
Repasar la prensa de la época y veréis a Simmons y Stanley en un tablao
flamenco y posando con discos de Obús (!!!). El primer problema solucionado,
hora de enfrentarse al problema llamado Vinnie Vincent. Como empleado para
trabajar en estudio el bueno de Vinnie funcionó de maravilla. Colaboraba con
sus jefes, componía y dejaba que se le acreditara por sus aportaciones, entregaba solos de guitarra
cargados de pirotecnia que competían con destreza contra sus contemporáneos y
se quedaba en ese segundo plano que permitía a los supervivientes de KISS
moverse a sus anchas. Pero en directo la cosa cambio de marrón a oscuro. Súper
Vinnie no paraba de modificar los solos de los temas clásicos, convirtiéndolos
en exhibicionismo innecesario, se empeñaba en situarse en primer plano, robando
protagonismo a Stanley y para colmar el vaso alargaba su solo hasta el hastío.
La resurrección de KISS se estaba convirtiendo en una pesadilla. En 1984 Vinnie
es expulsado del grupo.
El demonio en Hollywood
El resto de década supone un claro ejemplo de cómo los
grupos de los 70 fueron engullidos por la industria y regurgitados como
subproductos obligados a adaptarse a las tendencias que la propia industria
imponía. También supone una muestra de lo hortera que llegó a ser un grupo que
había perdido su identidad años atrás. Y personalmente supone una etapa carente
de interés que voy a resumir con mucho sentido del humor. Si te tomas en serio
la etapa ochentera de KISS cambia de blog.
Con Vinnie Vincent fuera del grupo KISS acabaron sumidos en
el submundo del llamado Hair Metal, esa basurilla petardera que dominó los
ochenta. Insisto, podían haberse decantado por el Heavy Metal británico, endurecido
su imagen y sonido, pero no, ellos eran estrellas, necesitaban modelos de
penthouse, fantasías pornográficas llevadas a la realidad, dólares, champagne,
lamborginis… Resulta irónico leer las
palabras de Paul Stanley criticando a los grupos de Hair Metal, fundamentándose
en el hecho de que no tenían raíces en el Blues Rock británico, mientras
componía mierda Heavy Pop como “Uh All Night” o “Tears Are Falling” mucho
peores que la mayoría de los hits que dominaban las listas.
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Aunque no lo parezca, esta foto pretendia seducir al publico femenino |
Esta etapa es la que ahora conocemos como el maratón de Paul
Stanley, el starchild convertido en adonis del Glam Metal, el corredor de fondo
que mantuvo la nave nodriza en funcionamiento, el macho que hubo de pelear para
impulsar al grupo. El He-Man del Heavy Rock. Y es que Stanley tuvo que
enfrentarse a una circunstancia dolorosa. Desde el inicio de KISS Gene Simmons
adoptó el rol de líder, de portavoz secundado por su fiel amigo, pasando de ser
un miembro de KISS a una personalidad mediática. La tentación rodeaba
permanentemente a Simmons en los ochenta. Una vez se desveló su verdadero
rostro, más feo que su alter ego, inició una campaña de autopromoción incansable.
Entrevistas a las que acudía solo, producciones de discos, entre ellos el
primer álbum en solitario de Wendy O Williams, a cargo de su sello Simon$$
(como no) y lo peor que una estrella de rock puede hacer: actuar en films de
bajo presupuesto con aires de grandeza. Todos los nacidos en la década de los setenta
hemos visto “Runaway” y sabemos que el tío Gene es peor actor que el reparto entero
de la familia Brady.
Los dos miembros supervivientes de los KISS originales
separados por el ansia de protagonismo, con un baterista que se pregunta qué
coño hace en medio y un puesto de guitarrista vacante. Menudo mal rollo.
Volvamos a la música. Para comenzar el declive nada mejor
que subir de nuevo a lo más alto y caer en picado. En 1984 publican “Animalize”,
con un tal Mark St. John a la guitarra, disco flojo que solo aporta un single
de calidad, “Heaven’s On Fire” y da lugar a una gira que arranca con problemas.
El nuevo guitar hero esta pachucho por culpa de una enfermedad rara que afecta
a sus manos (???) y deciden llevarse con ellos a Bruce Kullic, sustituto
temporal que acaba teniendo el puesto para él solito. Documentada en el VHS “Animalize
live uncensored”, en el podemos ver como
Stanley domina el grupo con guante de seda y satén, Simmons gasta un look de
ramera exótica, Carr demuestra que era una maquinaria pesada tras su batería y
Kullic simplemente toca la guitarra. Nada que ver con los KISS que alcanzaron
la fama a finales de la década anterior. Nuevo disco, “Asylum” (1985), una
basura de proporciones titánicas en la que Simmons pasa de todo, entregando
canciones peores que el catalogo entero de Lizzy Borden y un Stanley dispuesto
a todo con tal de mantener el barco a flote. ¿Qué hay que contratar a la
estilista de Van Halen e imitar a David Lee Roth? Se hace ¿Rodar videos en los
que me pego una ducha salto a una piscina y mas chorradas? Dicho y hecho. Todo con
tal de mantener una imagen que se encargaron de reflejar en KISS exposed, VHS
lleno de clichés ochenteros que supuso la primera retrospectiva videografica
del grupo. Tan hortera que no paras de reír hasta llorar. No contentos con “Asylum”,
en 1987, con Bon Jovi dominando las listas de Heavy Pop, nos regalan “Crazy
Nights”. Horrible. Solo triunfa en U.K. impagable la contraportada con Paul
Stanley enseñándonos su tanga. Muy machote. No se vayan todavía, aun hay más.
En 1989 se edita “Hot In The Shade” un poco mejor que los anteriores, pero solo
un poco. Contiene una balada compuesta con Michael Bolton llamada “Forever” que
es pura horterada a la carta. Fin de la década. La mala suerte vuelve a llamar
a la puerta. Peo antes os dejo con una selección de videos para que juzguéis por
vosotros mismos. Mi favorito es “Let’s Put The X In Sex”
Desgraciadamente, al terminar la gira de presentación del
disco Eric Carr enferma de cáncer, empeorando y falleciendo en 1991. Uno de los
más grandes, que no tuvo suerte a la hora de escoger grupo, se marchó. Se
merece un homenaje anual como mínimo y por suerte alguien rodo un documental,
The Tale Of The Fox, aburrido pero honesto.
Nuevamente KISS se enfrentaba a un reto: la pérdida de Eric
Carr y la nueva década. Por suerte Bob Ezrin se volvió a cruzar en su camino.


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