Sangre, sudor y cuero negro.
Desde el primer día KISS tuvieron muy claro su objetivo en términos visuales, pero no contaban con las concesiones que tendrían que hacer para alcanzar su ansiado estrellato. A finales de 1973 entran en los Bell Studios para grabar el primer álbum de su carrera. Pronto descubrirían que no todo saldría de la manera esperada.
KISS (1974)
El primer álbum es un gran catalogo de Glitter Rock. Las
canciones firmadas por el grupo son clásicos absolutos que se mantuvieron
durante años en su repertorio. El sonido predominante es Rock & Roll sucio
y callejero, con letras cargadas de referencias hacia el sexo anal (“Nothin’ To
Loose”), el sexo oral (“Deuce”), la prostitución (“Black Diamond”), el alcohol
(“Cold Gin”) o la admiración hacia el sexo femenino (“Strutter”). Los juegos de voces entre Criss, Simmons y
Stanley se convertirían en marca de la casa. El Hard Rock asoma su cabeza en
“100.000 Years”, con Alice Copper como punto de referencia. Lo único que evita
que este álbum alcance el sobresaliente es la inclusión de un tema instrumental
carente de sentido “Love Theme From Kiss” y una producción demasiado comedida.
Un disco de debut sólido y convincente.
En la trastienda del primer álbum nos encontramos con serios problemas. Eddie Kramer no pareció lo suficientemente adecuado para Neil Bogart, a pesar de haber logrado un gran sonido con a demo del grupo, y entraron en escena Kenny Kerner y Richie Wise, ex miembros de Dust, que se encargaron de que la producción sonara falta de brillo, ralentizando las canciones, perdiendo gran parte de la energía que emanaba de sus shows en directo. Otro paso en falso fue la grabación de “Kissin´Time”, maniobra comercial perpetrada por Neil Bogart para ayudar a que el álbum tuviera mayor repercusión, añadida a los siguientes prensajes del disco. Pero la mayor concesión que tuvieron que hacer llegó a la hora de diseñar la portada. Joel Brodsky era uno de los fotógrafos más reseñables del Rock de finales de los 60, autor de portadas para The Doors o The Nazz, entre otros muchos; su concepto del grupo era erróneo y después de maquillarlos con ayuda de un asistente que no parecía estar al tanto de que el grupo se maquillaba solo (ya eran chicas mayores) arruinó casi por completo la imagen callejera del grupo. Por suerte solo un par de retoques extraños en el maquillaje de “The Catman” asoman en la portada, con el grupo posando contra un fondo negro. El logo omnipresente (algo asi como el monolito de 2001) sobre ellos.
Pero en 1974 la crítica musical no estaba preparada para
KISS. A excepción de Creem, siempre apoyando al grupo desde sus inicios, el
resto de publicaciones no se tomaron en serio el disco, de modo que se prensó
una segunda tirada incluyendo el infame “Kissin’ Time”. Una competición de
besos (The great KISS-Off) se puso en marcha para impulsar el álbum, el grupo
debutó en la TV de la mano de Dick Clark, apareciendo en su programa “In Concert”,
para aparecer después en el Mike Douglas Show. Ambas apariciones están
documentadas en KISSology Vol.1 y muestran a un grupo novel decidido a romper
moldes. Pero… Warner Bross, la compañía encargada de distribuir el catalogo de
Casablanca Records sentía que el maquillaje no funcionaría y el hecho de
permitir a Gene Simmons adoptar el rol de portavoz del grupo fue un paso en
falso que daría muchos problemas a Stanley y el resto de compañeros de grupo.
Hotter Than Hell (1974)
El segundo álbum supone un paso hacia adelante y otro hacia
atrás. El sonido avanza hacia un Hard Rock más incisivo con canciones como
“Parasite”, “Strange Ways” (ambas escritas por Frehley) y “Watchin’ You”,
recuperada de la demo grabada con Eddie Kramer y el Rock callejero se mantiene
gracias a canciones como “Let Me Go Rock & Roll” (recuperada también de la
demo), “Hotter Than Hell”, “Mainline” o “All The Way”. La temática se mantiene:
sexo, sucio, limpio o incestuoso como en “Goin’ Blind”. Pero la producción
supone un retroceso. Los temas no logran destacar como deberían por culpa de un
sonido flácido que ahoga clásicos como “Comin’ Home” o “Got To Choose”. A pesar
de todo, un gran disco de Hard Glam Rock. Tan imprescindible como el primero.
Si el álbum de debut se grabó con facilidad el segundo
supuso la aparición de las primeras discusiones en el seno de la banda. La idea
de grabar en Los Angeles, la babilonia moderna, no dio buen resultado en el
plano social. El amigo Peter Criss, baterista de técnica inexistente, se empeñó
en grabar un solo de siete minutos (siete minutos!!!) en mitad del tema
“Strange Ways”, amenazando con abandonar la nave si no se lo permitían.
Definido por todos como el peor solo de batería del mundo, afortunadamente
quedó fuera del álbum. No contento con eso, se empeñó en cantar “Mainline”, sintiéndose molesto con un Paul
Stanley autoritario que dictó línea por línea la melodía de voz al gatito. Ace
Frehley tampoco se quedó corto, estrellándose con su coche de alquiler la noche
anterior a la sesión de fotos para la portada, una costumbre que mantendría
durante toda su carrera. A partir de ahí la tiranía de Simmons y el
apareamiento de conveniencia de Stanley harían acto de presencia para quedarse
para siempre. Siendo personas acostumbradas a la abstinencia toxica, supieron
sacar provecho de ello; Stanley siempre detrás de los productores, Simmons
siempre preocupado por alzar su voz por encima de los otros. Como anécdota
queda la sesión de fotos para la contraportada en la que “The Demon” hubo de
apartar a unos efebos de los brazos de un Stanley borracho que corría el riesgo
de ser acusado de bisexualismo. Cosas de los años 70.
El ansiado éxito seguía sin llamar a la puerta del grupo,
pero mientras tanto se ocupaban de vivir la vida en la carretera a tope. Groupies,
alcohol y drogas amenizaban y amenazaban los ratos libres entre concierto y
concierto. Winterland ’75 es un buen ejemplo de cómo el grupo, a pesar de la
falta de reconocimiento, era uno de los mejores espectáculos sobre un
escenario. Pero pronto recibirían una llamada para regresar al estudio.
Dressed To Kill (1975)
El tercer álbum de KISS es para muchos fans el mejor de la
primera etapa. Empezando por “Room Service” y acabando con el himno definitivo
del Rock & Roll (all night), el álbum está lleno de clásicos de la talla de
“C’mon And Love me”, “Rock Bottom”, “She”, “Love Her All I Can” o “Getaway” e
incluye dos de los peores temas de la primera etapa del grupo: “Ladies In Waiting”,
oda alas postitutas, y “Anything For My Baby”, pura basura de relleno. Neil
Bogart se sentó en el puesto de productor para abaratar gastos. El resultado es
una producción un tanto plana, pero que captura la espontaneidad de las
canciones, casi todas escritas en el estudio. Pero es gracias al capo de
Casablanca que el grupo firma su mejor canción, “Rock & Roll All Night”,
inspirada en Sly & The Family Stone. Si algo necesitaban era un himno, una canción
que resumiera su estilo de vida, su leitmotiv. Y, gracias a la combinación de
talentos del presidente Simmons y su vicepresidente Stanley, KISS ya tenían un
hit single. O casi.
Una vez acabado el álbum vuelven a la carretera y a los hábitos
propios de ese estilo de vida. Gene Simmons recibe el apodo de “Stinky” gracias
a su falta de higiene y se entretiene escupiendo a sus roadies. Anécdota irrelevante
que muestra lo obsceno que el mundo de KISS era ya desde sus inicios. El pueblo
de Cadillac (Michigan) los recibe como héroes en una maniobra de marketing sin
precedentes. El single “Rock & Roll All night” no funciona ni con Payola,
la compañía está en bancarrota, el grupo llena grandes recintos siendo cabeza
de cartel, pero el éxito (financiero) aun no llega. Como medida desesperada deciden
llamar a Edie Kramer para que grabe unos cuantos shows.
Alive! (1975)
El documento sónico definitivo de la primera etapa de KISS.
All killer, no filler. Selección impecable de sus mejores temas interpretados
sobre su hábitat natural, el escenario. La presentación deja muy claro que esto
no es un “live” álbum cualquiera (ni siquiera es un “live” álbum) gracias a un
diseño que es pura golosina para coleccionistas. Portada doble, libreto
interior lleno de fotos de las criaturas del derroche, todo a cargo de Fin
Costello, fotógrafo imprescindible en el Rock & Roll bussines que ayudaría a
Judas Priest a forjar su icónica imagen. A partir de este álbum KISS no solo
ascenderian de categoría, también aprenderían mas del arte del engaño, algo que
Simmons y compañía (aka Paul Stanley) manejan con soltura y descaro. Siempre se
supuso que el disco sólo tenía un par de arreglos en estudio, los típicos, para
corregir errores; Gene Simmons lo afirma en su biografia, pero el propio Eddie
Kramer y el rencoroso Peter Criss confirman que sólo contiene las pistas de batería
grabadas en directo, algo evidente si escuchas “Firehouse” y su descenso progresivo
de tempo. Pero en un universo como el de KISS (KISSuniverse) has de aceptar
cosas como estas, que no impiden disfrutar del conjunto. El “live” álbum más
espectacular de los años 70. Punto.
Para promocionar el álbum se rodo un clip que incluía “C’mon
and Love Me” y “Rock & Roll Allnight”, que volvió a salir como single en su
versión live, propulsando el álbum a lo más alto de las listas. La gira de presentación,
perfectamente documentada en KISSology Vol.1, les lleva por todo os Estados
Unidos y hasta Europa.
En cuestión de meses, el grupo de Queens, NY, recibiría la
noticia esperada. El dinero llamaba a su puerta.




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