domingo, 1 de junio de 2014

KISS: Las Criaturas Del Derroche (Parte 3)


Sangre, sudor y cuero negro.

Desde el primer día KISS tuvieron muy claro su objetivo en términos visuales, pero no contaban con las concesiones que tendrían que hacer para alcanzar su ansiado estrellato. A finales de 1973 entran en los Bell Studios para grabar el primer álbum de su carrera. Pronto descubrirían que no todo saldría de la manera esperada.

KISS (1974)


El primer álbum es un gran catalogo de Glitter Rock. Las canciones firmadas por el grupo son clásicos absolutos que se mantuvieron durante años en su repertorio. El sonido predominante es Rock & Roll sucio y callejero, con letras cargadas de referencias hacia el sexo anal (“Nothin’ To Loose”), el sexo oral (“Deuce”), la prostitución (“Black Diamond”), el alcohol (“Cold Gin”) o la admiración hacia el sexo femenino (“Strutter”).  Los juegos de voces entre Criss, Simmons y Stanley se convertirían en marca de la casa. El Hard Rock asoma su cabeza en “100.000 Years”, con Alice Copper como punto de referencia. Lo único que evita que este álbum alcance el sobresaliente es la inclusión de un tema instrumental carente de sentido “Love Theme From Kiss” y una producción demasiado comedida. Un disco de debut sólido y convincente.

En la trastienda del primer álbum nos encontramos con serios problemas. Eddie Kramer no pareció lo suficientemente adecuado para Neil Bogart, a pesar de haber logrado un gran sonido con a demo del grupo, y entraron en escena Kenny Kerner y Richie Wise, ex miembros de Dust, que se encargaron de que la producción sonara falta de brillo, ralentizando las canciones, perdiendo gran parte de la energía que emanaba de sus shows en directo. Otro paso en falso fue la grabación de “Kissin´Time”, maniobra comercial perpetrada por Neil Bogart para ayudar a que el álbum tuviera mayor repercusión, añadida a los siguientes prensajes del disco. Pero la mayor concesión que tuvieron que hacer llegó a la hora de diseñar la portada. Joel Brodsky era uno de los fotógrafos más reseñables del Rock de finales de los 60, autor de portadas para The Doors o The Nazz, entre otros muchos; su concepto del grupo era erróneo y después de maquillarlos con ayuda de un asistente que no parecía estar al tanto de que el grupo se maquillaba solo (ya eran chicas mayores) arruinó casi por completo la imagen callejera del grupo. Por suerte solo un par de retoques extraños en el maquillaje de “The Catman” asoman en la portada, con el grupo posando contra un fondo negro. El logo omnipresente (algo asi como el monolito de 2001) sobre ellos.

Pero en 1974 la crítica musical no estaba preparada para KISS. A excepción de Creem, siempre apoyando al grupo desde sus inicios, el resto de publicaciones no se tomaron en serio el disco, de modo que se prensó una segunda tirada incluyendo el infame “Kissin’ Time”. Una competición de besos (The great KISS-Off) se puso en marcha para impulsar el álbum, el grupo debutó en la TV de la mano de Dick Clark, apareciendo en su programa “In Concert”, para aparecer después en el Mike Douglas Show. Ambas apariciones están documentadas en KISSology Vol.1 y muestran a un grupo novel decidido a romper moldes. Pero… Warner Bross, la compañía encargada de distribuir el catalogo de Casablanca Records sentía que el maquillaje no funcionaría y el hecho de permitir a Gene Simmons adoptar el rol de portavoz del grupo fue un paso en falso que daría muchos problemas a Stanley y el resto de compañeros de grupo.

Hotter Than Hell (1974)


El segundo álbum supone un paso hacia adelante y otro hacia atrás. El sonido avanza hacia un Hard Rock más incisivo con canciones como “Parasite”, “Strange Ways” (ambas escritas por Frehley) y “Watchin’ You”, recuperada de la demo grabada con Eddie Kramer y el Rock callejero se mantiene gracias a canciones como “Let Me Go Rock & Roll” (recuperada también de la demo), “Hotter Than Hell”, “Mainline” o “All The Way”. La temática se mantiene: sexo, sucio, limpio o incestuoso como en “Goin’ Blind”. Pero la producción supone un retroceso. Los temas no logran destacar como deberían por culpa de un sonido flácido que ahoga clásicos como “Comin’ Home” o “Got To Choose”. A pesar de todo, un gran disco de Hard Glam Rock. Tan imprescindible como el primero.

Si el álbum de debut se grabó con facilidad el segundo supuso la aparición de las primeras discusiones en el seno de la banda. La idea de grabar en Los Angeles, la babilonia moderna, no dio buen resultado en el plano social. El amigo Peter Criss, baterista de técnica inexistente, se empeñó en grabar un solo de siete minutos (siete minutos!!!) en mitad del tema “Strange Ways”, amenazando con abandonar la nave si no se lo permitían. Definido por todos como el peor solo de batería del mundo, afortunadamente quedó fuera del álbum. No contento con eso, se empeñó en cantar  “Mainline”, sintiéndose molesto con un Paul Stanley autoritario que dictó línea por línea la melodía de voz al gatito. Ace Frehley tampoco se quedó corto, estrellándose con su coche de alquiler la noche anterior a la sesión de fotos para la portada, una costumbre que mantendría durante toda su carrera. A partir de ahí la tiranía de Simmons y el apareamiento de conveniencia de Stanley harían acto de presencia para quedarse para siempre. Siendo personas acostumbradas a la abstinencia toxica, supieron sacar provecho de ello; Stanley siempre detrás de los productores, Simmons siempre preocupado por alzar su voz por encima de los otros. Como anécdota queda la sesión de fotos para la contraportada en la que “The Demon” hubo de apartar a unos efebos de los brazos de un Stanley borracho que corría el riesgo de ser acusado de bisexualismo. Cosas de los años 70.

El ansiado éxito seguía sin llamar a la puerta del grupo, pero mientras tanto se ocupaban de vivir la vida en la carretera a tope. Groupies, alcohol y drogas amenizaban y amenazaban los ratos libres entre concierto y concierto. Winterland ’75 es un buen ejemplo de cómo el grupo, a pesar de la falta de reconocimiento, era uno de los mejores espectáculos sobre un escenario. Pero pronto recibirían una llamada para regresar al estudio.

Dressed To Kill (1975)
 

El tercer álbum de KISS es para muchos fans el mejor de la primera etapa. Empezando por “Room Service” y acabando con el himno definitivo del Rock & Roll (all night), el álbum está lleno de clásicos de la talla de “C’mon And Love me”, “Rock Bottom”, “She”, “Love Her All I Can” o “Getaway” e incluye dos de los peores temas de la primera etapa del grupo: “Ladies In Waiting”, oda alas postitutas, y “Anything For My Baby”, pura basura de relleno. Neil Bogart se sentó en el puesto de productor para abaratar gastos. El resultado es una producción un tanto plana, pero que captura la espontaneidad de las canciones, casi todas escritas en el estudio. Pero es gracias al capo de Casablanca que el grupo firma su mejor canción, “Rock & Roll All Night”, inspirada en Sly & The Family Stone. Si algo necesitaban era un himno, una canción que resumiera su estilo de vida, su leitmotiv. Y, gracias a la combinación de talentos del presidente Simmons y su vicepresidente Stanley, KISS ya tenían un hit single. O casi.

Una vez acabado el álbum vuelven a la carretera y a los hábitos propios de ese estilo de vida. Gene Simmons recibe el apodo de “Stinky” gracias a su falta de higiene y se entretiene escupiendo a sus roadies. Anécdota irrelevante que muestra lo obsceno que el mundo de KISS era ya desde sus inicios. El pueblo de Cadillac (Michigan) los recibe como héroes en una maniobra de marketing sin precedentes. El single “Rock & Roll All night” no funciona ni con Payola, la compañía está en bancarrota, el grupo llena grandes recintos siendo cabeza de cartel, pero el éxito (financiero) aun no llega. Como medida desesperada deciden llamar a Edie Kramer para que grabe unos cuantos shows.

Alive! (1975)



El documento sónico definitivo de la primera etapa de KISS. All killer, no filler. Selección impecable de sus mejores temas interpretados sobre su hábitat natural, el escenario. La presentación deja muy claro que esto no es un “live” álbum cualquiera (ni siquiera es un “live” álbum) gracias a un diseño que es pura golosina para coleccionistas. Portada doble, libreto interior lleno de fotos de las criaturas del derroche, todo a cargo de Fin Costello, fotógrafo imprescindible en el Rock & Roll bussines que ayudaría a Judas Priest a forjar su icónica imagen. A partir de este álbum KISS no solo ascenderian de categoría, también aprenderían mas del arte del engaño, algo que Simmons y compañía (aka Paul Stanley) manejan con soltura y descaro. Siempre se supuso que el disco sólo tenía un par de arreglos en estudio, los típicos, para corregir errores; Gene Simmons lo afirma en su biografia, pero el propio Eddie Kramer y el rencoroso Peter Criss confirman que sólo contiene las pistas de batería grabadas en directo, algo evidente si escuchas “Firehouse” y su descenso progresivo de tempo. Pero en un universo como el de KISS (KISSuniverse) has de aceptar cosas como estas, que no impiden disfrutar del conjunto. El “live” álbum más espectacular de los años 70. Punto.

Para promocionar el álbum se rodo un clip que incluía “C’mon and Love Me” y “Rock & Roll Allnight”, que volvió a salir como single en su versión live, propulsando el álbum a lo más alto de las listas. La gira de presentación, perfectamente documentada en KISSology Vol.1, les lleva por todo os Estados Unidos y hasta Europa.

En cuestión de meses, el grupo de Queens, NY, recibiría la noticia esperada. El dinero llamaba a su puerta.

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