jueves, 27 de marzo de 2014

Reseña: People In My head "Down The Track"

Pocas veces un grupo con influencias como The Beatles, The Rolling Stones o Stevie Wonder logran un sonido que conjugue frescura con sabor vintage. Ese es el caso de People In My Head, grupo parisino que logra transportarnos a las décadas de oro del rock clásico sonando frescos sin caer en la trampa del pastiche. Recientemente han editado su álbum de debut “Down The Track”, un compendio de buenas canciones llenas de melodía, energía y actitud. Con un sonido que recuerda a los clásicos grupos de rock de finales de la década de los sesenta y una actitud cercana al Swinging London, el disco se deja escuchar con facilidad gracias a la variedad de las canciones que lo forman, espontaneas y contagiosas y una producción impecable, llena de arreglos inteligentísimos, que deja claro que estamos ante un grupo que sabe bien como tocar sus instrumentos. Comenzando de manera enérgica con “I’m On The Dole” (tema cargado de groove, perfecto inicio) y finalizando con “Nun For A Day”, el album no tiene desperdicio alguno. Canciones que incitan al baile comparten espacio con otras de corte acústico; canciones con aroma funky e incluso un poco de Jazz & Blues se asoman para hacer el viaje más entretenido, más variado. Notable alto se llevan estos tipos de Paris con este debut prometedor que podéis escuchar aquí abajo. Espero que os guste.

viernes, 21 de marzo de 2014

Sonando En Pabletefy: Volumen 2

…los muy traidores, herederos de Judas … lo tenían todo preparado … sabían lo que quería y me lo pusieron en bandeja … no pude ver que en lugar de dulces y frutos secos me ofrecían escorpiones y pequeños erizos de mar … todo se tiñó de un color extraño …

jueves, 20 de marzo de 2014

Reseña: Sonic’s Rendezvous Band “City Slang / Electrophonic Tonic”


Recientemente nos dejó Scott “Rock Action” Asheton, la fuerza bruta tras el sonido de los seminales The Stooges y también parte fundamental del grupo mas injustamente valorado de Detroit, la Sonic’s rendezvous Band. Sirva esta reseña a modo de tributo a la figura del difunto baterista.

Este single semioficial es quizá el mejor ejemplo de lo que podría haber sido ser la SRB si su carrera se hubiera prolongado lo suficiente como para grabar un álbum de estudio en toda regla . Editado como 7’’ de doble Side A nos ofrece por un lado la versión estero del único single editado por la banda, “City Slang”, clásico indiscutible del High Energy de la ciudad del motor, cantado por un Fred “Sonic” Smith en estado de gloria . Y en la Side AA el mejor tema del combo, “Electrophonic Tonic” dirigido por un Scott Morgan lleno de Soul Rock, que suelta chispas de principio a fin, dejando claro que la SRB no era una banda del montón, si no una de las mayores centrales de High Energy Rock & Roll de la historia. Ambos temas son propulsados con más energia que tecnica por el gran Scott Asheton, aportando una contundencia imprescindible para definir el sonido urbano y callejero de la SRB, demostrando que menos, la mayoria de las veces es más; más efectivo, más directo, más primitivo, más Rock & Roll. Ese era, es, el espiritu de Scott Asheton: pasión y energia a partes iguales. Espero que os guste.



sábado, 15 de marzo de 2014

Reseña: The Murrays "Get Ready!"

¿Te gustan The Devil Dogs? ¿El Rockabilly 50’s? ¿Las películas niponas de violencia juvenil? ¿Cosmic Psychos? ¿El Garage Punk? ¿Eres de los que opina que Bettie Page prevalece sobre Marilyn Monroe y Ava Gardner? ¿Tienes posters de Jayne Maynsfield en tu cuarto? ¿Bebes cerveza y bourbon y te gusta mover el esqueleto? ¿Te van los tupés y las motocicletas y las peleas de navajas? Entonces te gustarán The Murrays, tres macarras de Vigo que gastan un Rock & Roll sudoroso, potente, veloz y revitalizante que arde a la hora de presentarlo en directo. Aquí os presento si primer trabajo, grabado hace unos cuantos años pero más fresco que mucho grupo de revival caduco. Cuatro temas guapamente ejecutados, ideales para un sábado noche de bares, chicas y cerveza. Escuchen y déjense llevar por el ritmo loco. Espero que os guste.

viernes, 14 de marzo de 2014

Sonando En Pabletefy: Volumen 1

Lista de reproducción número uno. extraña. ecléctica. sólida. diferentes artistas. diferentes sonidos. Al hacer click en el botón play, empieza el viaje. espero que os guste.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Reseña: Morgan Delt "Psychic Death Hole"

La Psicodelia hace tiempo que dejó de ser un estilo para convertirse en un genero en toda regla. Desde que el primer revival psicodélico dio paso a la neopsicodelia, hasta llegar al tiempo presente, el género se ha enriquecido gracias a artistas que han acabado convertidos en clásicos a la altura de las primeras bandas en explorar ese terreno musical, en el cual el estado mental del oyente se funde con las sonoridades nacidas en el subconsciente del músico, que encuentra su camino entre el cosmos y sustancias estimulantes para el cerebro. Morgan Delt es un músico procedente de Los Angeles que recientemente ha publicado su álbum de debut “Psychic Death Hole”, ampliación de una casette editada bajo el mismo nombre que promete unas cuantas escuchas cerebralmente estimulantes. Con un sonido similar a Ariel Pink, pero más cercano al espíritu del San francisco de finales de los ’60, este disco se deja escuchar con mucha facilidad, gracias a su aire neohippie y sus letras de tono oscuro pero llenas de sentido del humor con títulos como “Little Zombies”, “Chakra Sharks” o “Obstacle Eyes” que esconden una psicodelia lo-fi y una estética próxima al hynagogic pop, logrando que suene contemporáneo pero con enorme respeto por el sonido clásico psicodélico. Órganos chirriantes, percusión simplista, fuzz guitar de aire clásico contemporáneo, arreglos entre desternillantes e ingeniosos y demás truquillos sirven de vehículo para una voz que suena a discípulo de una secta naturalista pillado en pleno cántico mañanero. Solo queda una opción: comprar este disco y dejarse llevar por él. Notable Alto.


1001 Discos Para Escuchar Toda La Vida: Jon Mueller "Metals"


Volumen. El factor más importante en este disco es el volumen. Diseñado de la misma manera en la que Iannis Xenakis componía, teniendo el espacio acústico en mente, Jon Mueller desarrolla este disco con la idea de lograr un estado mental al que sólo se puede acceder a través del volumen máximo. Con precedentes como las grabaciones en solitario de enormes bateristas como Andrew Cyrille o Max Roach, Mueller utiliza únicamente un instrumento en este album: la batería. Tratada con efectos y recurriendo a pequeños trucos como superponer platillos sobre los timbales para lograr unas texturas metálicas que aportan brillo al sonido grave, subgrave, que define el álbum. Imagina la clase de percusión que falta en los discos de Sunn O))) o KTL y te harás una idea aproximada del sonido de este disco. 

Pero Jon Mueller no camina solo en esta aventura arriesgada, necesita de alguien que logre capturar ese sonido tan grueso, tan orgánico y, para ello, nadie mejor que el grandísimo James Plotkin encargándose de la masterización, una colaboración más que habitual entre ambos artistas, que siempre da muy buenos resultados y con el añadido del sello de Tony Conrad (maestro minimalista) Table Of The Elements como hogar para esta joya. Con solo tres piezas, duración corta, portada críptica entre Black Metal y Neofolk y título destinado a romper las preconcepciones del público, este disco es minimalista en concepto, pero maximalista en forma. 

El inicio del primer corte “Trace Essential” ya nos avisa de lo que está por llegar. Unos golpes de timbales que se expanden a través del espacio a un volumen ensordecedor, como si Black Sabbath hubieran optado por interpretar una pieza para percusión firmada por Erik Satie, para dar paso a un redoble que poco a poco aumenta en intensidad antes de desencadenarse una explosión metálica que suena muy parecido a una tormenta de granizo golpeando una plancha de aluminio; tan intensa que cuando termina la reverberación se mantiene durante más de un minuto. 

En las notas de portada ya nos dejan claro que este disco es una aproximación al Heavy Metal y sus subgéneros sin recurrir a la teatralidad propia del género y esa afirmación queda muy clara en el siguiente corte “Homeostatic”, tema en el que Mueller recurre a los clichés del Thrash Metal y el Metalcore para dar forma a una pieza repetitiva, llena de texturas añadidas, superpuestas, disonantes, que deja espacio para un interludio en el que unos pequeños Gongs dan un respiro al oyente neófito antes de continuar con la orgia percusiva, que finaliza con un redoble de lo más sencillo; algo así como Stockhausen componiendo una pieza para Napalm Death . 

Está muy claro que Mueller es un baterista preciso y metronómico, capaz de aproximarse a cualquier género sin sonar flácido o vacio, por eso no extraña nada que en el ultimo corte “Mineral Balance” recurra al empleo del doble bombo (o doble pedalera, depende tu punto de vista) sin sonar a baterista de Death Metal ramplón, construyendo una pieza que, nuevamente, suena repetitiva, llena de texturas subyacentes y efectos creados con platillos que no parece tener principio ni fin, hasta que un golpe de Gong marca la despedida. Sin duda uno de los mejores discos editados a principios de este siglo XXI. Espero que os guste.

domingo, 9 de marzo de 2014

Fetichismo Musical: El Vinilo



El coleccionismo de Vinilo es algo así como la parafilia del melómano, una fantasía perversa en la que no importa otra cosa más que conseguir ese oscuro objeto de deseo a toda costa, sin importar el precio a pagar o el esfuerzo implícito en esa búsqueda, a veces desesperada, de una nueva pieza en una colección que nunca parece terminar, siempre inacabada, siempre insuficiente en cantidad. Editado en diferentes tamaños, colores, gramajes, formas; enfundado en carpetas sencillas, dobles, triples, troqueladas,  en cajas, en bolsas; ediciones en picture disc, ediciones limitadas, ediciones japonesas, ediciones privadas, reediciones, copias promocionales para la radio, test pressings…  El vinilo es sin duda el formato definitivo para registrar una grabación y llevarla hasta el coleccionista, siempre deseoso de más y más novedades para aumentar su preciada colección y cuanto más esquiva, limitada, inaccesible sea la edición mayor es la necesidad de adquirirla.

Yo comencé a coleccionarlo cuando estaba en peligro de extinción, nunca dejé de comprarlo y, a día de hoy echo un vistazo a lo poco que queda en mis archivos y no puedo evitar una sonrisa orgullosa. Mi colección de singles japoneses de KISS , The Runaways, Cheap Trick … mis copias promocionales en perfecto estado de Todd Rundgren, Code Blue, Blackfoot …  mi colección de singles de James Brown … mi prensaje original de AWATS … mis picture discs de Sunn O))), Hellacopters, KISS,  Judas Priest … mis reediciones de Psicodelia Japonesa … mis prensajes USA de los clásicos del Hard Rock americano … mis copias originales de Anthony Braxton, Don Cherry, Sun Ra, The Godz, Pharoah Sanders … mis reediciones en vinilo virgen de180 g de clásicos como “Trout Mask Replica”, “Starsailor”, “Eskimo” … mi colección de singles de Bubblegum … El niño que llevo dentro se siente muy a gusto al verse rodeado de tanto objeto sonoro. ¿Qué decir del ritual que rodea a la escucha de un disco de vinilo? es puro fetichismo. Retiras el objeto de su funda, lo sitúas en el giradiscos y dejas que la música te transporte mientras observas con detenimiento la portada, los créditos, los insertos, la funda interior…

Recientemente han asomado su cabeza una serie de artículos en los que se predica un regreso del vinilo cuando en realidad nunca desapareció, simplemente permaneció oculto para el consumidor medio que prefiere la comodidad de los soportes digitales ante la incomodidad y el cuidado que supone la escucha de un disco editado en vinilo. En la era de internet la realidad incomoda que se escondía en el sótano de la industria musical ha salido a la luz por pura obviedad. Años atrás la industria sacó provecho del bajo coste de producción del Cd  para sacarle al melómano más dinero del necesario con la excusa de proporcionar máxima fidelidad, pero la jugada salió mal ya que, actualmente, es mucho más sencillo y rápido realizar una copia ilegal de un Cd que copiar un vinilo. Pero el estado de la industria musical hoy en día es tema a tratar en otro momento. Por ahora apoyemos al vinilo, se lo merece.

Bonus: documental explicando el proceso de fabricación del vinilo fechado en 1956 por RCA