El coleccionismo de Vinilo es algo así como la parafilia del melómano, una fantasía perversa en la que no importa otra cosa más que conseguir ese oscuro objeto de deseo a toda costa, sin importar el precio a pagar o el esfuerzo implícito en esa búsqueda, a veces desesperada, de una nueva pieza en una colección que nunca parece terminar, siempre inacabada, siempre insuficiente en cantidad. Editado en diferentes tamaños, colores, gramajes, formas; enfundado en carpetas sencillas, dobles, triples, troqueladas, en cajas, en bolsas; ediciones en picture disc, ediciones limitadas, ediciones japonesas, ediciones privadas, reediciones, copias promocionales para la radio, test pressings… El vinilo es sin duda el formato definitivo para registrar una grabación y llevarla hasta el coleccionista, siempre deseoso de más y más novedades para aumentar su preciada colección y cuanto más esquiva, limitada, inaccesible sea la edición mayor es la necesidad de adquirirla.
Yo comencé a coleccionarlo cuando estaba en peligro de extinción, nunca dejé de comprarlo y, a día de hoy echo un vistazo a lo poco que queda en mis archivos y no puedo evitar una sonrisa orgullosa. Mi colección de singles japoneses de KISS , The Runaways, Cheap Trick … mis copias promocionales en perfecto estado de Todd Rundgren, Code Blue, Blackfoot … mi colección de singles de James Brown … mi prensaje original de AWATS … mis picture discs de Sunn O))), Hellacopters, KISS, Judas Priest … mis reediciones de Psicodelia Japonesa … mis prensajes USA de los clásicos del Hard Rock americano … mis copias originales de Anthony Braxton, Don Cherry, Sun Ra, The Godz, Pharoah Sanders … mis reediciones en vinilo virgen de180 g de clásicos como “Trout Mask Replica”, “Starsailor”, “Eskimo” … mi colección de singles de Bubblegum … El niño que llevo dentro se siente muy a gusto al verse rodeado de tanto objeto sonoro. ¿Qué decir del ritual que rodea a la escucha de un disco de vinilo? es puro fetichismo. Retiras el objeto de su funda, lo sitúas en el giradiscos y dejas que la música te transporte mientras observas con detenimiento la portada, los créditos, los insertos, la funda interior…
Recientemente han asomado su cabeza una serie de artículos en los que se predica un regreso del vinilo cuando en realidad nunca desapareció, simplemente permaneció oculto para el consumidor medio que prefiere la comodidad de los soportes digitales ante la incomodidad y el cuidado que supone la escucha de un disco editado en vinilo. En la era de internet la realidad incomoda que se escondía en el sótano de la industria musical ha salido a la luz por pura obviedad. Años atrás la industria sacó provecho del bajo coste de producción del Cd para sacarle al melómano más dinero del necesario con la excusa de proporcionar máxima fidelidad, pero la jugada salió mal ya que, actualmente, es mucho más sencillo y rápido realizar una copia ilegal de un Cd que copiar un vinilo. Pero el estado de la industria musical hoy en día es tema a tratar en otro momento. Por ahora apoyemos al vinilo, se lo merece.
Bonus: documental explicando el proceso de fabricación del vinilo fechado en 1956 por RCA

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