martes, 4 de marzo de 2014

1001 Discos Para Escuchar Toda La Vida: Lou Reed "Metal Machine Music"


El mayor atentado contra la industria musical fue perpetrado por Lou Reed en 1975. Harto de todo, de sí mismo, de la popularidad, de los críticos musicales, de su compañía de discos… Lou Reed decidió entregar uno de los discos más controvertidos de la historia, una patada en la entrepierna de todos sus seguidores, detractores e incluso a la suya propia. Suicidio comercial ... Ruido inaudible ... Tomadura de pelo ... Timo descarado ... Insulto al público …. Malgasto de vinilo ... Todo eso y más se dijo de esta maravilla desde el momento de su publicación hasta hoy en día. Si buscáis por la red de redes os encontrareis con muchísimos artículos, la mayoría mejores que este !!!. 

Personalmente, descubrí este disco gracias a la crítica que se publicó en su momento a raíz  de la primera reedición de la biblia negra de Lou Reed. El autor se preguntaba cómo era posible que alguien reeditara semejante atentado aural y yo, adolescente obsesionado con lo raro y experimental, consulté con mi maestro y me contestó lo necesario para empujarme más aun a la compra del disco: “es una puta mierda”. Salí corriendo a comprarlo y en cuanto llegué a casa  e hice girar el vinilo me quedé de piedra. Nihilismo Electrónico. Es lo primero que me vino a la mente. Esto era (es) Japanoizu antes de Merzbow, Power Electronics antes de Whitehouse, Industrial Music antes de Throbbing Gristle … este disco fue el inicio de todo eso y más, sin duda alguna. Actualmente poseo una copia original en formato estéreo y no me desharía de ella ni a punta de pistola. Si, es esa clase de disco.

Os preguntaréis a qué viene tanta insistencia en demostraros mi fidelidad a este disco y quizá las anécdotas personales os sobren y penséis que debería ir al grano. Muy sencillo. Describir  MMM  es tarea rápida. Enfundado en carpeta doble con portada de falso directo y subtitulado “An electronic instrumental composition”, con referencias a la música de La Monte Young entre varias otras indescifrables en la contraportada, notas interiores a cargo de un Lou Reed que confiesa “no haber escuchado el disco entero” y cuatro caras de duración exacta (16:01) llenas de ruido blanco oscilante minimalista electrónico irritante aburrido estimulante enervante demente desquiciante, con la particularidad de que la cuarta cara acaba en surco cerrado para que mantengas sonando el asalto sónico tanto tiempo como desees.

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