El mayor atentado contra la industria musical fue perpetrado
por Lou Reed en 1975. Harto de todo, de sí mismo, de la popularidad, de los
críticos musicales, de su compañía de discos… Lou Reed decidió entregar uno de
los discos más controvertidos de la historia, una patada en la entrepierna de
todos sus seguidores, detractores e incluso a la suya propia. Suicidio
comercial ... Ruido inaudible ... Tomadura de pelo ... Timo descarado ...
Insulto al público …. Malgasto de vinilo ... Todo eso y más se dijo de esta
maravilla desde el momento de su publicación hasta hoy en día. Si buscáis por
la red de redes os encontrareis con muchísimos artículos, la mayoría mejores
que este !!!.
Personalmente, descubrí este disco gracias a la crítica que se
publicó en su momento a raíz de la
primera reedición de la biblia negra de Lou Reed. El autor se preguntaba cómo
era posible que alguien reeditara semejante atentado aural y yo, adolescente
obsesionado con lo raro y experimental, consulté con mi maestro y me contestó
lo necesario para empujarme más aun a la compra del disco: “es una puta
mierda”. Salí corriendo a comprarlo y en cuanto llegué a casa e hice girar el vinilo me quedé de piedra.
Nihilismo Electrónico. Es lo primero que me vino a la mente. Esto era (es)
Japanoizu antes de Merzbow, Power Electronics antes de Whitehouse, Industrial Music
antes de Throbbing Gristle … este disco fue el inicio de todo eso y más, sin
duda alguna. Actualmente poseo una copia original en formato estéreo y no me
desharía de ella ni a punta de pistola. Si, es esa clase de disco.
Os preguntaréis a qué viene tanta insistencia en demostraros
mi fidelidad a este disco y quizá las anécdotas personales os sobren y penséis que
debería ir al grano. Muy sencillo. Describir
MMM es tarea rápida. Enfundado en
carpeta doble con portada de falso directo y subtitulado “An electronic
instrumental composition”, con referencias a la música de La Monte Young entre
varias otras indescifrables en la contraportada, notas interiores a cargo de un
Lou Reed que confiesa “no haber escuchado el disco entero” y cuatro caras de
duración exacta (16:01) llenas de ruido blanco oscilante minimalista
electrónico irritante aburrido estimulante enervante demente desquiciante, con
la particularidad de que la cuarta cara acaba en surco cerrado para que
mantengas sonando el asalto sónico tanto tiempo como desees.
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