Japón siempre se ha distinguido por su gran selección de
artistas que pasean por el lado más extremo de la música (Leftfield) y el difunto
guitarrista Masayuki Takayanagi fue uno de los más notables; formó parte de la
escena Free Jazz japonesa y destacó
sobre sus compañeros por ser el más agresivo y controvertido.
Grabado en
directo en 1983 y editado en el año 2006, este disco no da tregua alguna al
oyente en ningún momento. Si, es esa clase de disco. Desde el primer al último segundo,
el trío formado por el propio Takayanagi
, Akira Lijima a la segunda guitarra y Hiroshi Yamazaki a la batería, escupen
una bola de furia que golpea en todas las direcciones posibles.
Imagina que el
mundo se acaba y en las horas previas a la destrucción total pudieras escuchar
el sonido del mundo consumiéndose. Así suena esta descarga eléctrica. Todos tus
sentidos se ven alterados; tus oídos escuchan frecuencias imposibles, las yemas
de tus dedos parecen tocar superficies metálicas forjadas en el infierno, tus
papilas gustativas se llenan de sabor a vinagre y tu nariz olfatea los restos
de la guerra más cruel que haya azotado el mundo. En el centro del vórtice que
poco a poco engulle toda esperanza de vida, el trío crea una muralla de ruido que
golpea a todo el que se arriesga a acercarse. Las guitarras rugen ruido blanco que
logra que las paredes se derrumben poco a poco y llamas histéricas nacidas de
chispas interminables generadas por una percusión frenética devoran el poco oxigeno
que queda. Mientras tanto tú te agarras
al borde del precipicio sabiendo que no hay escapatoria alguna. Al acabar, succionado
por el vórtice, lo creas o no, tu visión del mundo ha cambiado y te quedas con ganas
de más.
Detrás de este deliro apocalíptico se esconde un disco de Free Jazz que
trasciende la etiqueta, para convertirse en un más que serio competidor con la
naciente escena Japanoizu del Japón de los primeros 80’s; no en vano
Masayuki Takayanagi, tanto en solitario como acompañado por Kaoru Abe, predijo
el extremismo reinante en la escena ruidista nipona. Pero ese tema merece una
revisión extensa que dejaremos para otro momento. Por ahora, localizar y escuchar
esta joya del extremismo musical. Espero que os guste.
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